miércoles, julio 09, 2008

LOLA Y EL DÍA DEL PADRE... EN JULIO

-Pepe, Feliz día del padre.
-Lola, no soy padre. Además, estamos en el mes de julio.
-¡Jesús!, no me asustes, Pepe. Puedo prometer y prometo que mis hijos son tuyos y de nadie más. Y encuanto al mes de Julio es un mes sinfónico como otro cualquiera.
-Imposible; son tuyos y tu madre, también. ¡Ah! Y el mes de julio, también.
-¿Mi madre, Pepe?, ¿cómo va a ser tu hija? Qué aberración… Lo que me faltaba a mí... Y el mes de julio, pensaba que era del calendario, pero si quieres ser su padre, por mí no hay problema.
-Lola, me voy a la funeraria; es tarde.
-Espera, espera. Tú hoy no te vas así como así. Peluuuuuuuuuuuche, Antiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, Calendariooooooooo, venid a felicitar a vuestro santo padre.
-Que no tengo hijos, no te empeñes.
-Mira, Pepe, tú ni nadie duda de mi castidad.
-Lola, ¿qué tiene que ver la castidad?
-Pues eso, Pepe. Yo toda la vida te he sido fiel y esos dos monstruos son tuyos. ¡Ah! Y el mes de Julio. Peluuuuuuuuuuuuuche, Antíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, venid a dar el regalito a vuestro papi.
-Lola, que no quiero nada, que me voy…
-Tú, tan austero como siempre… ¿De quién piensas que son esos dos monstruitos, mi querido Pepe?
-Míos, imposible.
-No, si ahora van a ser del Espíritu Santo, no te joroba, y yo virgen y casta.
-No, Lola; tú, cabra simplemente.
-Bueno, me da igual, pero las cabras paren igualmente, tienen cabritillas.
-Lola, Lola, deja las cabras que terminas enredándote en un jardín de cabras y diciendo barbaridades.
-Pepe, yo no he mencionado A las cabras, has sido tú.
-Vale… Me voy.
-Que no te vas, espera. Peluuuuuuuuuuuuuuuuche, Antiiiiiiiiiiiiiiiiii, que se va Padre a la funeraria, despedidle con alegría.
-Que no, que no son mis hijos, que no se merecen que yo sea su padre, Lola.
-Mira, Pepe, no me alteres. Acepto gallo como astronauta emblemático, pero los niños necesitan un padre y hoy es San José. Te tocó el gordo, Pepe.
-Buenos días, Papuchi. Toma…, que tengas buen día.
-Paaaaaaaaaadre, campeón, que la mala leche no te coma en un día tan especial.
-¿Ves, Lola? No pueden ser mis hijos.
-¿Cómo que no, Pepe? Si son calcaditos a ti.
-Lola, son tuyos.
-Nuestros, Pepe… Los chicos son el resultado de un negocio que comenzamos hace veintidós años… ¿Lo recuerdas?
-¿Qué si lo recuerdo, dices? Todos los días, hora a hora, golpe a golpe.
-Paaaaaaaaara… Tampoco se necesita tanta memoria histórica. Anda, abre los regalos.
-¿Para qué?
-Por el efecto sorpresa, Pepe. Emociónate, leñe, que me estás crispando y ya con ZiemPiés tengo bastante.
-Pero, Lola, mira esto…
-¿Qué?
-Unos calzoncillos rosas.
-Ay qué monos, Pepe. Discrepan de tu personalidad ceniza, pero alegrarán a tus pantalones.
¿Tú crees, Lola?
-Sí, hombre. Es una nota de color. Para ir a trabajar a una funeraria es lo que más te pega.
-¿Tú te crees que a todas horas me estoy bajando los pantalones, Lola?
-En la funeraria no sé, con tus hijos, a cada minuto Pepe.
-Ya…

3 comentarios:

Marta dijo...

Ayyyy, que mono va a estar Pepe con sus calzoncillos rosas!!!

Sara M. dijo...

Pues sí que nos bajamos los pantalones ante nuestros mocosos.

Un besazo y gracias!

Sara M. dijo...

Pues sí que nos bajamos los pantalones ante nuestros mocosos.

Un besazo y gracias!