viernes, marzo 14, 2008

LOLA Y LA RUTINA


¡Puagg!..., más de lo mismo. No os lo vais a creer pero estoy constreñida, a mí esto de la rutina que no me va. Todos los días lo mismo: plumero, lavadora y la toca narices de mi jefa. No, he nacido para algo más.
Quiero ser mujer objeto, sí, creo razonablemente que he nacido para el disfrute de la vida, no para uso y desuso, lo mío es no hacer nada, vivir del cuento y, como mucho, llevarme a una tertulia televisiva, de esas que dicen cuatro barbaridades –ahí me pintaría sola, lo haría francamente bien- y me pagan un fortunón, no más.Estoy en un punto de mi vida que me sobra todo, me basta con ser yo misma mismamente. Fijaros si soy caritativa: os regalo, que no vendo, ¡ojo al dato!, a mi Pepe, un santo, a Peluche, un genio, a Anticristo, un sesudo, y a la toca huevos de mi jefa. ¡Cuatro por uno! Ni en los mercadillos encontráis semejante chollo. Os preguntaréis por qué soy tan desprendida, y es que además de mujer objeto, he nacido para dar, para desprenderme de lo que me constriñe a la par que enriquece mi mala leche ¿Qué, hace? Noto un silencio que me mosquea. ¿No queréis, verdad? Pensáis que cada tonto sujete su vela... Allá vosotros, os perdéis un mundo inagotable de sensaciones porque os contaré que...En España cuando alguien pesa más de 120Kg se le llama obeso; si su obesidad es de carácter, se le nombra mosca cojonera:“Lola, no fumes tanto. Lola, cóseme el pantalón. Lola, haz un ficherito en Acces para meter los presupuestos. Mami, cómprame maquinillas de afeitar. Lola, ¿dónde vas?. Máaama, dame dinero”... tanta Lola, tanta coña aburre, cansa, es mucha mosca para una sola Lola, ¿no os parece?
Y, ¿Por qué me pasa esto, eh? Por ser mucha mujer, si fuera un objeto, pasarían de mí, incluso me mimarían por caridad cristiana porque en el fondo hasta el más malo, es bueno ¿A qué sí? Además, cuando pienso, se me limpia la mente, veo todo con claridad. Noto como me cuajo, me espeso como los flanes… Hecho, me voy a inutilizar y ser mero objeto contemplativo, lo de menos es que piensen que me he vuelto lela…
-¡Loooooooooola! ¿Cuándo vas a hacer la cena, tenemos hambre?

Semejante berrido me ha sacado de mis sueños peripatéticos ¡Hay que joderse qué poco duran los sueños! Y los pensamientos, ni os cuento. En fin, vuelvo a la cazuela y la sabrosa patata, al puto fichero, a maldecir a la gorda que ha empezado con bríos a sobar los tanganillos de mi Pepe, a madrugar porque me conviene tener 36 horas en vez de 24. A ver la televisión facultativa que me instruye y anestesia. A ser sorda, bizca y ciega antes las incongruencias de dos adolescentes. A creerme que todo tiene solución y poner parches al asunto. A ser comprensiva aunque nadie me comprenda. A ser economista con ahorro de costes. A... ¡Y una mierda!, no quiero ser Blancanieves, ni Cenicienta, sólo una gilipollas vaga... eso.

Por cierto ¿Sabéis como se hace eso de gilipollas inteligente y vago a la par que más listo que un conejo, rápido como una ardilla, con más morro que la Esther Cañadas? Por favor, esa información se comparte, no me tengáis en ascuas mientras sigo siendo una vulgar maruja, masificada y explotada.

3 comentarios:

blumun dijo...

Eso de ser mujer objeto, es realmente tentador. Y es que tenemos tal cantidad de realidad encima, que nos supera.
La foto monísima.
Feliz finde :)

Nómada planetario dijo...

Pobre Lola, más que objeto te hace falta una primitiva para pasar a otro plano astral, es decir a figura de relumbrón.
Bueno de entrada ponlos una dósis de sargentosis al personal no vendría mal.
Pásalo bien.

mahiakeff dijo...

No cabe duda: estás para estrella de cine o al menos, si no fuese bien del todo el asunto, de Broadway. Que hay que ver que no es poco. Supongo que a muchos les pasa que no los descubren. A los descubiertos, que hagan un hueco.
Saludos

M.