-¿Qué digo, Lola?
-Alllllllllllllllllllllllllllllllllllll… Venga, tú.
-Ay lerele, lereleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee… ¿Qué tal?
-Eso no es zen, Mari Pili.
-¿Ah, no?
-No. Fíjate Aimmmmmmmmmmmmmm. ¿Ves?
-Beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee. ¿Mejor?
-Fatal, Mari Pili, fatal. Has hecho la oveja.
- Espera que lo intento de nuevo Trimmmmmmmmmmmmmmm... Mira, me ha salido tridimensional.
-Que no, Mari Pili, que no. Has de concentrarte en tu propio karma.
-¿En mi qué?
-Karma, hasta que te eleves. Así, Auuuuuuuuuuuuuuuuuuu…
- Sí, tienes razón, Lola. Te has elevado en tu propia estupidez hasta reencarnarte en un lobo.
-Mari Pili, esto es muy serio, si no lo sabemos hacer, no se lo podremos enseñar a Aurorita.
-¿Y para qué se lo vamos a enseñar? Ella es feliz en el pesimismo.
-Sí, pero un pesimismo controlado y lo suyo es un caballo salvaje.-
-Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, como…
-Eso, eso, muy bien.
-Muy bien, ¿qué, Lola?
-Lo que acabas de hacer.
-Si lo que quería expresarte es que me gustaría ser un potro…, eso sí, salvaje.
-Pues reencárnate. Céntrate en la imagen del potro y dices pooooooooooooooooo…
-¡Arre, arre, caballito, arre, arre por el caminito oooooooooooooooooooooo!
-Mari Pili eso es una canción de Marisol. Defínete, Marisol o potro.
-Aurorita, ¿qué querrá ser, Lola?
-Espera, que la llamo… Aurora, soy Lola.
-Estoy fatal, me gustaría evadirme. Se me acaban de quemar las alcachofas.
-Mari Pili, quiere ser alcachofa evadida… Tranquila Aurorita, te vamos a arreglar la vida ¡hasta luego!... Vamos a ello, Mari Pili.
-¿Vamos a qué, Lola?
-A reencarnarnos en una evasión de alcachofas.
-Ah… ¿Y eso cómo se hace?
-Choooooooooooooooooooooooooooooo… Continúa tú.
-Faaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa… Do, re, mi, fa, sol, la sí, doooooooooooooooooooooo. ¡Alcachofa, cha, cha, chá!
-… Ahora me preguntarás qué opino, ¿no?
-No, no hace falta, lo sé… Espera que me seco las lágrimas.
-Sí, sécate, sécate. Me has hecho llorar.
-Sí, Lola, pero de risa.
-Beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee… Guauuuuuuuuuuuuuuuuuu…
-Lola, ¿qué haces?
-Descontrolarme como tú, Mari Pili.


2 comentarios:
Vaya dos patas para un cojo!! jajajajaj.
Anda que así cualquiera se concentra en lo más íntimo del ser.
Como para hacer meditación trascendental.
Saludos.
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